Editorial: Ben Affleck y su película Argo

Martes, 26 febrero 2013 02:45

Un ejercicio de sutil inteligencia
Se ha estrenado en Montevideo con relativo éxito el film del nuevo Director Ben Affleck.
Película que fue “merecedora” de varias nominaciones para los Premios que reparte la Academia de Hollywood.El Film, presenta una arista diferente muy particular que lo distancia del resto de las películas amarillas y desvergonzadas que suelen inundar el mercado a través de las distribuidoras cinematográficas.
Por eso, en mi humilde opinión considero su idea y construcción como un ejercicio sutil de inteligencia.
Se enmarca en los sucesos que, liderados por el movimiento de estudiantes revolucionarios culminaron con la invasión y copamiento de la Embajada de Estados Unidos, con la toma de rehenes, exigiendo la entrega del Sha de Persia (Gobernante de Irán) para ser juzgado por sus innumerables crímenes y saqueos de las riquezas de Irán.
Puntualmente se detienen en la huida de seis rehenes a través de la Embajada de Canadá.

Empieza por admitir toda la verdad incontrastable del gobierno corrupto y genocida del Sha Reza Pahlevi, su sociedad con Estados Unidos, el avión que no puede despegar por el peso de los lingotes de oro; muestra inclusive el “Castillo de Torturas de la Savak” y aun más.

El solo hecho de lo que se admite y se muestra hacen hervir la sangre a cualquier ciudadano desprevenido, indigna y estremece.

Curioamente se observa en el film algo que contradice un estereotipo alentado por las naciones capitalistas y que se refiere al rol de la mujer irani, a la que coloca en un plano practicamente nulo en la sociedad.
Cada imagen muestra una participacion activa de las mujeres en la primera linea de accion, saltando muros y llendo al frente e inclusive como portavoz al mundo del los hechos y razones que provocaron una de las acciones mas significativas de resistencia a la actividad imperial.
Pero he aquí una de las muestras más claras de inteligencia y astucia: Presentando imágenes de algunas caras rusticas e indignadas, a alguna discusión, el golpear a una camioneta (sin rotura de vidrios ni quemada ni dada vuelta), como de repente pasaría en nuestros Países Latinoamericanos; sin ir más lejos con la hinchada de Peñarol, un día de furia.
Es cierto, también alguna persona ejecutada como sucede en casos de guerra en todas las sociedades.
De esa manera impresiona al público, le provoca una sensación negativa logrando hacer ver a quienes defienden su patria, sus hogares, su religión, su modo de vida, a quienes no aceptan el saqueo de las riquezas naturales ni las violaciones, irredimiblemente son presentados como “los malos”.

En cambio los operadores del terrorismo en este caso particularmente la CIA, como “los buenos”.
Todo ellos para justificar una operación de rescate que habrá costado cientos de millones de dólares a los contribuyentes y además totalmente innecesaria (salvo como golpe político), porque los rehenes fueron liberados con vida, tratados como prisioneros de guerra y las mujeres y los negros anticipadamente obtuvieron su libertad.
Nada tiene que ver este caso con la falta de respeto y la denigración.
Fue un pueblo que dijo basta a los quinientos mil asesores militares destinados por Estados Unidos a Irán que actuaban fuera del alcance de la Ley o como espías o simplemente como beneficiarios de las reuniones orgiásticas organizadas por el Sha, donde las mujeres iraníes tenían que oficiar de cortesanas.

Y como anotación final, para agregarle un argumento a lo ya reconocido por la película en cuanto a la personalidad degenerada del Sha de Persia y su sociedad con Estados Unidos, digamos que su ejército era el más poderoso de Medio Oriente y la cortesía que le otorgaba el Gobierno de Estados Unidos por esa asociación para delinquir; era la autorización para enriquecer uranio y establecer seis centrales nucleares en el país.

Juan Pedro Ribas, Director.